Nuestra Filosofía

Alto nivel académico y formativo, que responde a lo que usted aspira para sus hijos.

UNA PEDOGOGÍA PARA EL ALMA

Para unos el nacimiento es el encuentro con la vida, con ese escenario de acontecimientos donde cada detalles es una experiencia que se guarda en el disco duro del recuerdo y que puede ser positiva o negativa pero jamás insignificante.

Este proceso continuo de experiencias llamadas aprendizaje esta predeterminado por las condiciones neurológicas que cada niño trae. Nacer con un equipo biológico “completo y perfecto” o menoscabado es una suerte de lo que llamamos destino y definitivamente nos categoriza dentro de nuestras posibilidades, pero que no determina ni lacera nuestra condición humana.

Quizás somos producto de un mundo desatinado, buscador incansable de “excelencias inalcanzables y excluyentes” que provocan desadaptación, frustración y desaliento. El mundo es amorosamente imperfecto, inspirador de búsquedas, alentador de esfuerzos, precursor de conquistas, que son sin duda el preludio de la felicidad.

Educar a nuestros niños en esta percepción del mundo y de la vida es mostrarles el camino de la realidad, una realidad que hay que aprender viviendo y que no es transmisible a través de palabras.

Inserción no es la mitad de un viaje cuyo objeto es procurar la llegada de aquel a quien creemos que impulsamos; es viajar con él, vislumbrar la vida en compañía de la reflexión, valorando cada paso, descubriendo la importancia de cada facultad y habilidad que poseemos, sintiendo gratitud con la naturaleza y con la vida, percibiendo que aquel compañero cuyo cuerpo no puede alcanzar la agilidad de nuestros pasos puede enseñarnos a apreciar y a querer a las personas y las cosas con tal profundidad y optimismo que nos es difícil entender.

Nos señalan el valor de la igualdad: mientras todos vivimos estropeando y luchando con todo y contra todos, para sentirnos más, ellos luchan consigo mismo y sus problemas para apenas sentirse iguales.

Nos dan amor sin fingimientos, sin mascaras, sin acomodos, sin conveniencias, haciéndonos ver el valor de la autenticidad.

Por: Sonia Izquierdo de Williams